Muchos os sentiréis identificados con esta exposición: Meses y meses de duro ejercicio, siguiendo a rajatabla lo más estrictamente que podamos una dieta, dormimos bien, entrenamos a la perfección. Pero nada, apenas notamos resultados.

Bueno, lo primero que quiero transmitiros es que tranquilos, puede que algo falle en esta forma de pensar. Por suerte para muchos de vosotros, porque puede ser un rayo de esperanza a vuestras motivaciones deportivas, de que sí se pueden conseguir objetivos de forma natural.

Sea como fuere, cada día, conozco a más personas que dicen que sin fármacos no se pueden conseguir objetivos. Nada más alejado de la realidad, aunque todo depende en el contexto en el que se encuadre. Evidentemente, a no ser que contemos con la genética de Arnold Schwarzenegger, no vamos a conseguir ponernos fuertes como un toro en 6 meses.

La lógica imperante del sistema en el que vivimos es hedonista a corto plazo, es decir, que nos inculca que todo lo debemos conseguir ya. La paciencia no suele ser una de las cualidades que más destaque en muchos de los nuevos adeptos al deporte, en especial porque no les gusta entrenar, ya que es costoso y lo único que quieren es verse fuertes en poco tiempo. Bueno, verse fuertes, más bien parecerlo pues lo que quieren es mejorar su presencia física.

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Teniendo en cuenta, que todo esto se ve incentivado por el hecho de que los medios de comunicación relativos al mundo del deporte, nos indican la importancia del consumo de suplementos (no sustancias dopantes, quiero recalcar la diferencia en este caso) para ganar masa muscular rápidamente. Indirectamente, este tipo de mensajes acaba calando en nuestro subconsciente.

Y ojo, no critico esto, pues es totalmente lícito y lo respecto absolutamente. Directa o indirectamente, el 99% de la gente que hacemos ejercicio, buscamos mejorar nuestro aspecto físico, sí que tampoco quiero ser del todo hipócrita. Pero lo que quiero exponer, es una de las múltiples razones por las cuales la gente recurre a sustancias dopantes en busca de resultados. Si entrenar les es costoso, y lo que buscan es resultados rápidos, ¿por qué no tomarlos?

Antes de nada, no me gusta hablar tan a ligera sobre el consumo de fármacos como anabolizantes y sustancias similares sin hablar de la responsabilidad que cada individuo deba asumir al hacerlo. En primer lugar, aunque en determinados países, su consumo sea legal en otros muchos es motivo de sanción a nivel penal.

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En segundo lugar, más allá de cuestiones meramente legales, inyectarse un ciclo no es lo mismo que tomarse un zumo de naranja. Son muchos los efectos adversos que generan, y algunos de los cuales, pueden llegar hasta ser mortales.

Por tanto, nunca voy a recomendar su uso, de hecho soy firmemente contrario a su uso. Pero qué mínimo que el que esté decidido a tomarlo, sepa al menos, cuáles son los efectos potencialmente peligrosos que les pueden ocurrir. El consumidor habitual, estoy convencido que ni los sabe, ni tiene conocimiento de cómo aprovecharlos. Como buenos entendedores que sois, sabréis que esta mezcla explosiva buena no acaba siendo.

En tercer lugar, y como dice mi amigo Suso, el consumirlos no garantiza el éxito. Sí queridos lectores, que sepáis que aún a riesgo de todo lo anterior, este tipo de sustancias no acaban siendo efectivas para todas las personas. Influye la tolerancia del cuerpo, el entrenamiento, la genética, la dieta…un sinfín de variables son las que determinan la cantidad de masa muscular que cada persona puede conseguir con los mismos.

Saliendo del consumo de sustancias dopantes, quiero remarcar firmemente que sí se pueden conseguir resultados notables trabajando de forma natural. Claro, está claro que la velocidad en los que llegarán no será la misma que en comparación con alguien que toma sustancias dopantes. A modo de referencia, y hablando de forma genérica, está estimado que un ser humano que entrena, come y duerme a la perfección puede conseguir ganar 2 kg de masa muscular al año.

Cualquier persona que consuma sustancias dopantes (compuestos de testosterona y demás, ya que es complicado generalizar en este tema), puede llegar a ganar 8 kg de masa muscular en 2 meses.

La diferencia extrapolada, es que el que recurre a fármacos puede evolucionar 24 veces más rápido que cualquier atleta natural. Entender la razón por la cual mucha gente recurre a este tipo de sustancias dopantes es fácil viendo la diferencia de resultados. Pero tarde o temprano, se acaba por pagar el precio.

Siguiendo una buena alimentación, entrenando con cabeza, descansando bien, siguiendo un plan de entrenamiento acorde a nuestros objetivos y apoyándonos con la ayuda de algunos suplementos, os puedo asegurar que los resultados acaban llegando. Pero tener un cuerpo fuerte y bonito, por desgracia, es cuestión de mucho trabajo bien hecho durante bastante tiempo.

No nos llevemos a engaños, que porque mucha gente no lo consiga, no significa que no se puedan conseguir ganancias bestiales de masa muscular. Lo que ocurre, es que determinadas personas vuelvan sus frustraciones en los demás con este mensaje pesimista, cuando posiblemente no estén haciendo bien ni el 25% de los preceptos básicos que cualquier atleta debe seguir.

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Sustancias dopantes: Sin fármacos, no hay paraíso
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EjerciciosEnCasa

Publicado por Juanma

Amante del deporte de fuerza y del entrenamiento funcional en general