Muchas veces, cuando nos disponemos a entrenar en nuestra casa, lo que queremos es hacerlo gastándonos lo menos posible, e invirtiendo el menor tiempo posible. Y, no negaré que se puede lograr tener éxito aplicando esta fórmula al principio si mantenemos una cierta regularidad. La verdadera razón, es que al comienzo prácticamente cualquier cosa que realicemos, nos sirve para progresar. Cualquier programación de entrenamiento en casa, nos será válida a la hora de progresar.

Inicialmente, tenemos las fibras musculares inactivas, y las células receptoras de tejidos grasos, repletas. Por lo que, una vez que trabajamos al cuerpo, comenzamos a ganar masa muscular y a quemar grasa (siendo uno de los pocos momentos en los cuales podemos conseguir lograr alcanzar la recomposición muscular).

Pero, a partir de entonces, es cuando cobra importancia seguir una programación de entrenamiento en casa.

¿Para qué deberíamos seguir una programación de entrenamiento en casa?

Años y años de investigación en las ciencias del deporte, han servido para encontrar fuertes correlaciones entre determinadas consideraciones. Se ha estudiado sobre diferentes temáticas, analizando si es más efectivo trabajar en unos rangos u otros la hipertrofia, si es mejor trabajar la fuerza en base a la velocidad de desplazamiento de la carga o siguiendo una programación lineal de cargas clásica. Y poco a poco, somos más conscientes sobe cuáles son las razones que provocan que evolucionemos.

En este sentido, cualquier programa de entrenamiento nos puede ayudar, siempre y cuando ajustemos éste a lo que queramos lograr. Si queremos ganar masa muscular, es que sigamos una rutina centrada en trabajar en el incremento progresivo de cargas, que provoque la mayor tensión mecánica y daño muscular.

Es decir, dentro de estos parámetros podemos elegir el que mejor se ajuste a lo que necesitemos, como por ejemplo especializar el trabajo en los brazos o en las piernas. E ir probando entre aquellos tipos de entrenamientos que mejor nos pueden funcionar.

Pero, no establecer nuestras rutinas en ningún parámetro concreto, y entrenar anárquicamente, no nos conducirá a nada. De hecho, si hemos entrenado con seriedad y hemos perdido constancia y periodicidad al entrenar, aquellos que estemos acostumbrados a hacer ejercicio, perderemos rendimiento.

El cuerpo, evoluciona cuando comienza a adaptarse al estrés al que le sometemos, e ir incrementando gradualmente, aumentando la intensidad. Sin programación, mejoraremos mucho menos, de hecho llegado a un punto, es complicado hasta que lo consigamos.

Al igual, que si no programamos relativamente bien las cargas que manejamos a la hora de entrenar. Si empezamos a utilizar pesos desmedidos, lo más probable es que nos hagamos daño, y no progresemos. El cuerpo, obedece al principio de hormesis, y no somos como héroes de película que podemos mejorar nuestras capacidades físicas semana a semana.

Conclusiones

En este sentido, es importante que pongamos una balanza lo que valoramos el entrenamiento. Si queremos mantenernos tal y como estamos, con seguir una correcta alimentación y realizar actividad física con asiduidad como hacemos actualmente, servirá. Sin embargo, no esperéis que vuestro cuerpo mejore sin incorporar mecanismos de trabajo que sirvan para que nuestro cuerpo reciba el estimulo necesario para mejorar.

Tenemos varias opciones, y es que por suerte, Internet está repleta de información que nos puede ayudar. Aquellas personas, que os sintáis capaces de conseguirlo por vosotros mismos, os instaría a que lo consiguierais. Por otra parte, podemos contratar los servicios de un entrenador personal acreditado que nos ayude a conducir nuestra rutina en base a lo que queremos. De esta manera, con toda probabilidad, conseguiremos mejorar fácilmente.

Es cuestión, de que centremos prioridades.

Publicado por Juanma

Amante del deporte de fuerza y del entrenamiento funcional en general